Un domingo cualquiera,

mirando desde la ventana del restaurante,

desde lejos solo se ve soledad

y tristeza.

paisajes invernales

grises que inunda el día,

mientras estas refugiado,

al calor del interior.

Poco a poco me acerco a la ventana,

descubro a gente paseando

y a una perrita cansada

de su vida y de sus patas,

reposa encima de las piedras,

esperando a ponerse en pie.

Linda es una perra buena,

cariñosa y muy amable.

conoce a la gente y se levanta a saludarnos,

siempre que nos ve,

aunque sus pobres patitas,

ya no responden como deberían,

ella intenta ponerse en pie

e ir a nuestro encuentro.

El día se aclara,

las nubes huyen

para dejar entrar los rayos de Sol,

la gente acude al restaurante a tomar un vino

y disfrutar de nuestra tapas

y al final de la mañana

la gente se anima a comer

y disfrutar de una gran parrilla.

Un buen final

para una deliciosa carne,

gracias por acompañarnos este domingo

y venir a disfrutar de nuestras delicias hosteleras.